Comprar una «ruina» y convertirla en hogar: Mi odisea personal rehabilitando en 2026
A veces, la mejor casa no es la que tiene las paredes recién pintadas, sino la que te obliga a usar la imaginación (y un buen par de botas de seguridad).
Hace poco más de un año, tomé una decisión que mis amigos llamaron «locura» y mis padres «temeridad»: compré un piso de los años 70 que no había sido tocado desde que se puso el último azulejo color mostaza en la cocina. Pero yo no veía escombros; veía techos altos, una luz de tarde envidiable y una oportunidad de oro. Hoy, quiero contarte todo lo que aprendí en este proceso, porque si estás pensando en comprar una casa para reformar, hay cosas que nadie te dice en los programas de televisión.

La búsqueda del «diamante en bruto»
Encontrar una casa para reformar en encuenta-casa.com es fácil, pero encontrar la casa correcta requiere un ojo clínico. Yo buscaba lo que en el sector llamamos «huesos fuertes». No me importaba que las ventanas fueran de madera podrida o que el suelo crujiera; me importaba que los muros de carga permitieran un concepto abierto y que la comunidad no tuviera derramas millonarias pendientes.
Durante semanas, analicé cada listado. Mi consejo personal: fíjate en el plano, no en las fotos. Las fotos de una casa vieja pueden deprimirte, pero un plano con buena distribución es un lienzo en blanco.
El primer golpe de realidad: El presupuesto (y el «por si acaso»)
Si algo he aprendido en esta aventura, es que el presupuesto de una reforma es un ente vivo que siempre quiere comer más de lo que le das. Mi presupuesto inicial era de 40.000€ para una reforma integral. ¿La realidad? Terminamos cerca de los 52.000€.
¿Por qué ocurrió esto? Por los famosos «ya que estamos».
- «Ya que estamos, ¿por qué no cambiamos toda la fontanería?» (Spoiler: Hazlo siempre).
- «Ya que estamos, pongamos suelo radiante».
Si vas a meterte en este lío, te recomiendo que leas nuestro artículo sobre cómo calcular los gastos de compra de una vivienda, porque a menudo olvidamos que los impuestos y notarios ya muerden una parte del pastel antes de que compres el primer saco de cemento.
Sostenibilidad: Mi gran apuesta en 2026
En 2026, reformar sin pensar en el planeta es, además de poco ético, una mala inversión financiera. Yo decidí invertir una parte importante del presupuesto en aerotermia y aislamiento insuflado.
Muchos me decían que pusiera un aire acondicionado barato y ya está. Pero la satisfacción de ver mi factura de la luz reducirse a la mitad compensa con creces la inversión inicial. Además, existen subvenciones europeas activas para la mejora de la eficiencia energética. Puedes consultar las bases actualizadas en el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), algo que te recomiendo hacer antes de firmar con cualquier constructor.
La importancia de la luz natural
En mi reforma, eliminé dos pasillos oscuros para crear un salón-comedor-cocina de 45 metros cuadrados. La diferencia es abismal. La luz no solo hace que la casa parezca más grande, sino que mejora tu estado de ánimo. Si vas a reformar, tira tabiques. El espacio diáfano es el lujo del siglo XXI.

El equipo: ¿Contratar por separado o llave en mano?
Aquí es donde casi pierdo la salud mental. Al principio, pensé en contratar yo mismo al fontanero, al electricista y al albañil por separado para ahorrar dinero. Grave error.
La falta de coordinación entre ellos hizo que el electricista llegara cuando el albañil aún no había terminado las rozas. El caos fue total. Al final, terminé contratando a un jefe de obra que centralizó todo. Aprendí que mi tiempo y mi paz mental valen mucho más que los 2.000€ que intentaba ahorrarme.
Si quieres saber cómo elegir a los mejores profesionales sin morir en el intento, echa un vistazo a nuestra sección de servicios recomendados en encuenta-casa.com, donde filtramos a gente de confianza con la que ya hemos trabajado.
Mis 5 «Mandamientos» de la Reforma
Tras meses de polvo y decisiones de última hora, estos son mis consejos innegociables para ti:
- No escatimes en lo que no se ve: La pintura se cambia fácil, pero las tuberías y los cables van por dentro. Pon lo mejor.
- La cocina es el corazón: Puse una isla central y se ha convertido en el lugar donde ocurre la vida. No la escondas en un rincón.
- Vigila la normativa: Asegúrate de que tu arquitecto pida los permisos correspondientes. No quieres una multa del ayuntamiento en mitad de la obra. Consulta siempre el Código Técnico de la Edificación si vas a hacer cambios estructurales.
- Almacenamiento infinito: Nunca hay suficientes armarios. Aprovecha cada hueco muerto, debajo de las escaleras o techos falsos.
- Disfruta el proceso: Habrá días en los que quieras llorar, pero el día que entres a vivir y huela a «nuevo» y a «tuyo», se te olvidará todo.
El resultado: ¿Valió la pena?
Hoy, mi casa vale un 35% más de lo que invertí (compra + reforma). Pero más allá del valor financiero, está el valor emocional. He creado un espacio adaptado exactamente a mis necesidades: mi rincón de lectura, mi oficina para teletrabajar con aislamiento acústico y esa cocina donde recibo a mis amigos los sábados.
La rehabilitación de viviendas es la clave para revitalizar nuestros barrios. En lugar de construir más en las afueras, estamos rescatando el alma de los centros urbanos. Es una forma de inversión sostenible que, además, genera hogares con mucha más personalidad que una obra nueva estándar.

Conclusión
Reformar no es para todo el mundo. Requiere paciencia, visión y un buen colchón financiero para imprevistos. Pero si tienes la valentía de hacerlo, los beneficios superan con creces a los riesgos.