(Lo que aprendí después de visitar muchos que no valían la pena)
Visitar pisos parece fácil: entras, miras rápido, te imaginas viviendo allí y sales con una sensación vaga de “me gusta” o “no me gusta”.
Ese fue mi error durante semanas.
Después de varias visitas inútiles, entendí que una visita no es para enamorarse, sino para detectar problemas, confirmar números y ahorrar tiempo.
En este artículo te cuento qué miro ahora siempre, qué ignoré al principio y qué me habría evitado muchas visitas perdidas.

1. Antes de entrar: el edificio ya te está diciendo cosas
Esto casi nadie lo hace, pero el edificio habla antes que el piso.
Qué miro nada más llegar:
- Estado de la fachada
- Portal limpio o abandonado
- Ascensor (si existe) y su antigüedad
- Ruido de la calle y del entorno
Si el edificio está descuidado, la comunidad suele ser cara o problemática.
👉 Error común: pensar “eso luego se arregla”.
Normalmente no se arregla.
2. La orientación y la luz (más importante de lo que parece)
Yo antes decía “bueno, no entra mucha luz, pero…”.
Gran error.
Ahora siempre miro:
- A qué hora entra la luz
- Si hay edificios delante
- Si las estancias principales dan a exterior o patio
Un piso oscuro:
- Se vende peor
- Se alquila peor
- Te cansa más vivir en él
👉 Consejo práctico:
Visita el piso por la mañana o primera hora de la tarde si puedes.

3. El ruido: el gran engaño de las visitas
Muchas visitas son a horas “amables”.
Yo empecé a:
- Abrir ventanas
- Quedarme en silencio un minuto
- Preguntar por vecinos ruidosos
- Mirar si hay bares, colegios o carreteras cerca
El ruido no se ve en las fotos,
pero te acompaña todos los días.
4. Distribución real (no lo que imaginas)
Aquí cometí muchos errores al principio.
Preguntas que ahora me hago:
- ¿Cuántos metros se pierden en pasillos?
- ¿Se puede amueblar sin inventar?
- ¿Las habitaciones son realmente útiles?
Un piso puede tener metros,
pero estar mal repartido.
👉 Si tienes que “imaginar demasiado”, mala señal.
5. El estado real del piso (no el maquillaje)
Pintura nueva y muebles bonitos engañan.
Yo reviso:
- Enchufes
- Ventanas
- Persianas
- Humedades
- Olor a cerrado
Y pregunto directamente:
- ¿Cuántos años tiene la instalación eléctrica?
- ¿Se ha cambiado fontanería?
👉 Si el piso “huele raro”, suele haber motivo.
6. Preguntas que SIEMPRE hago (y muchos no hacen)
Estas preguntas me ahorraron disgustos:
- ¿Cuánto se paga de comunidad?
- ¿Hay derramas previstas?
- ¿Cuánto se paga de IBI?
- ¿Cuánto tiempo lleva a la venta?
- ¿Por qué se vende?
El silencio o las evasivas dicen mucho.
7. La comunidad: el gasto invisible
Un piso barato puede salir caro por la comunidad.
Miro:
- Si hay ascensor antiguo
- Si hay zonas comunes grandes
- Si el edificio es viejo sin reformas
👉 Consejo clave:
Un piso barato con comunidad alta no es tan barato.
Aquí te puede ayudar consultar información pública del inmueble en el Catastro:
👉 https://www.sedecatastro.gob.es/
8. No te enamores en la visita (me pasó)
Este fue mi mayor error.
Cuando te enamoras:
- Justificas defectos
- Ignoras señales
- Pagas más
Ahora hago esto:
- Visito
- Tomo notas
- Me voy
- Decido en frío
👉 Si un piso es bueno, lo seguirá siendo al día siguiente.

9. Lleva siempre una checklist (mental o escrita)
Después de muchas visitas fallidas, hice mi propia lista.
Incluye:
- Luz
- Ruido
- Estado
- Comunidad
- Precio real
- Posibilidad de negociación
Si un piso falla en varios puntos clave, lo descarto sin remordimientos.
10. Qué NO miro ya (y me ahorra tiempo)
Dejé de obsesionarme con:
- Muebles
- Decoración
- Colores
- Detalles fáciles de cambiar
👉 Lo importante es lo estructural, no lo estético.
11. Visitar menos, pero mejor
Al principio visitaba mucho.
Ahora visito mejor.
Prefiero:
- 2 buenas visitas
que - 6 visitas sin criterio
Esto acelera todo el proceso y reduce frustración.
Conclusión: una visita no es una cita, es una auditoría
Visitar un piso no es para soñar,
es para detectar problemas antes de pagar por ellos.
Desde que cambié mi forma de visitar:
- Perdí menos tiempo
- Negocié mejor
- Tomé decisiones más claras
Si estás buscando casa, aprende a mirar antes de decidir.

